Lagos del sur: VcM conecta ciencia, educación y compromiso por un futuro sostenible

Columnas AEQUALIS 02. Enero 2026

Alberto Fernández Ortego,
Académico de Vinculación con el Medio,
Facultad de Ingeniería,
Universidad San Sebastián

Frente al deterioro de los ecosistemas en los lagos del sur, el caso del Llanquihue muestra cómo la articulación entre ciencia, comunidad y formación universitaria, impulsada por la Vinculación con el Medio, puede generar modelos de gestión sostenibles y replicables para enfrentar los desafíos ambientales del sur de Chile.

Los lagos del sur de Chile representan sistemas vivos que sostienen agua dulce, regulan el clima local, resguardan la biodiversidad y entregan bienestar a miles de personas. En particular, el lago Llanquihue –ícono de la Región de Los Lagos– es un motor del turismo y provee de servicios ecosistémicos que, además, constituyen parte importante de la identidad territorial.

Quienes investigamos y trabajamos en estos ecosistemas lo vemos con claridad. Basta una semana en terreno para notar que cuando aumenta la presión urbana o cambian los regímenes de lluvia, el lago responde. El agua “habla” rápido. Y lo que nos está diciendo no es alentador: aunque existen avances, como normas específicas para el Llanquihue y planes de gestión en sistemas presionados como Villarrica, aún falta ambición, coherencia y, sobre todo, acción decidida.

Aún persisten vertimientos de nutrientes que provienen de aguas servidas y escorrentías urbanas, se continúa urbanizando la ribera sin considerar la hidrología del sistema, y la información científica muchas veces llega tarde o fragmentada a la ciudadanía. A esto se suma el cambio climático, con aguas más cálidas, mayor riesgo de floraciones algales y eventos extremos cada vez más frecuentes.

Actuar con rapidez y efectividad

La respuesta no puede seguir siendo reactiva. Debe basarse en evidencia y actuar directamente sobre las causas: cerrar brechas de saneamiento, gestionar aguas lluvia mediante soluciones basadas en la naturaleza como humedales construidos o drenaje urbano sostenible e implementar sistemas de monitoreo en tiempo real, con datos abiertos y trazables, son medidas urgentes.

Esto no solo permitiría generar alertas tempranas y evaluar la efectividad de las intervenciones, sino también reconstruir la confianza pública en torno a la gestión ambiental. Junto con ello, se necesita fortalecer la fiscalización en orillas y afluentes, y consolidar una gobernanza de cuenca que articule municipios, servicios y comunidades, con un financiamiento estable y sostenido para la ciencia aplicada.

Las capacidades para lograrlo ya existen. Las universidades regionales, los centros de investigación y los programas territoriales llevan años desarrollando soluciones concretas.

Más Azul

En la sede De la Patagonia de la Universidad San Sebastián, por ejemplo, impulsamos el Programa Territorial Hito Más Azul, una iniciativa que, dentro de sus múltiples líneas relacionadas con la gestión hídrica, utiliza la cuenca del lago Llanquihue como estudio de caso para crear un modelo replicable en otros cuerpos lacustres de la zona norpatagónica. Desde su inicio, este programa ha convocado a académicos, estudiantes y organizaciones locales en una red colaborativa que aborda problemas regionales con impacto real en políticas públicas, ciencia ciudadana y desarrollo sostenible.

En este contexto, una de las brechas más importantes detectadas por Más Azul fue la falta de acceso a información actualizada y confiable sobre la calidad del agua del lago. Esta carencia llevaba a decisiones desinformadas, tanto por parte de autoridades como de la comunidad. En respuesta, desarrollamos la plataforma Lagoenlinea, financiada con Fondos de Innovación para la Competitividad (FIC) del gobierno regional de Los Lagos. Esta herramienta ha logrado visibilizar el problema y facilitar el acceso a financiamiento privado, consolidándose como una solución concreta y replicable.

A lo largo de este proceso, el rol de los estudiantes ha sido fundamental. Cada proyecto que tributa a Más Azul se nutre del trabajo interdisciplinario desarrollado por equipos académicos y estudiantes en conjunto con organizaciones externas. Este enfoque no solo contribuye a resolver desafíos concretos del territorio, sino que también transforma la formación profesional.

Trabajar en terreno, enfrentarse a problemas reales y conocer de primera mano los dolores y necesidades de la comunidad, despierta en los estudiantes una mayor sensibilidad, conciencia y capacidad de vinculación. Es un aprendizaje para toda la vida.

El éxito del programa Más Azul demuestra que cuando la educación superior se vincula con el medio de forma efectiva, puede actuar como un verdadero catalizador de innovación y cambio social.



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Author: Alberto Fernández
Académico VcM Facultad de Ingeniería Universidad San Sebastián

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