Vinculación con el medio: la gran ausente
- agosto 31, 2026
- Posted by: Nicolás Gagliardi
- Categoría: Columna, VINCULACIÓN CON EL MEDIO
Columnas AEQUALIS # 34, Agosto 2026
Nicolás Gagliardi Suazo
Director Nacional de Vinculación con el Medio
Aiep
Hace algunos días leí el primer Informe mundial sobre tendencias de la educación superior, presentado este año por UNESCO-IESALC con información de 146 países. El estudio repasa diez ámbitos para comprender los cambios que vive la educación superior, entre ellos el acceso, la equidad, la calidad, el financiamiento, la transformación digital, la inteligencia artificial, el personal académico y la movilidad internacional.
Son temas necesarios, sin duda. Pero mientras leía me sorprendió no encontrar una alusión directa a la vinculación con el medio como una de las grandes tendencias de la educación superior.
Las instituciones de educación superior ya no pueden mantenerse vigentes trabajando solo desde la sala de clases o mirando hacia adentro. Necesitan conectarse con lo que ocurre afuera.
En el mundo, este camino se ha desarrollado de maneras distintas. En algunos países ha avanzado por decisión de las propias instituciones; en otros, porque leyes, procesos de acreditación, certificaciones o nuevas exigencias de calidad las han impulsado a hacerlo. En Chile, Juan Music y José Venegas ya advertían que la vinculación con el medio se había convertido en una dimensión relevante de la acreditación y en una función inherente al mejoramiento de la calidad de la educación superior (Music y Venegas, 2020).
Pero vincularse con el medio no es solamente escuchar. Tampoco consiste en preguntarle a una comunidad qué necesita, volver a la institución y preparar una respuesta sin que ella participe. Esa forma de trabajo sigue suponiendo que todo el conocimiento se encuentra dentro de la institución.
La vinculación adquiere sentido cuando se trabaja de la mano con la comunidad: construyendo diagnósticos compartidos, reconociendo lo que las comunidades ya saben y diseñando respuestas con ellas, no solamente para ellas.
Los territorios conocen sus necesidades, capacidades e historias. Los municipios y servicios públicos enfrentan a diario problemas concretos. Las organizaciones sociales saben qué respuestas han funcionado y cuáles no. Los empleadores, por su parte, muchas veces identifican cambios en sus sectores antes de que estos lleguen a los planes de estudio.
La institución también aporta conocimientos disciplinares, capacidades técnicas, estudiantes, docentes e infraestructura. El valor aparece cuando esas capacidades se encuentran con la experiencia de quienes viven una realidad determinada.
Thomas Farnell define el compromiso comunitario como distintas formas de interacción mutuamente beneficiosa entre las instituciones de educación superior y sus comunidades externas, a través de la docencia, la investigación y los proyectos conjuntos. También plantea algo importante: una comunidad no tiene que ser exclusivamente territorial. Puede ser una organización social, una empresa, una escuela, un organismo público o un grupo que comparte un interés o un problema (Farnell, 2020).
Cuando un estudiante trabaja con una pequeña empresa, una junta de vecinos, un municipio, una escuela o un grupo de personas mayores, deja de enfrentarse únicamente a un ejercicio preparado dentro de una sala de clases. Existe una necesidad real, con restricciones, tiempos, recursos y personas concretas. Una respuesta debe estar bien construida técnicamente, pero también ser pertinente, comprensible y posible de implementar.
El Aprendizaje más Servicio, las clínicas, las tutorías, las asesorías a pequeñas empresas y los proyectos comunitarios son expresiones de esta manera de aprender. El estudiante aplica sus conocimientos, pero también debe dialogar, adaptar su propuesta, reconocer otros saberes y, muchas veces, modificar la solución que había imaginado inicialmente.
UNESCO y CLAYSS profundizaron esta idea en “La solidaridad como futuro de la educación: perspectivas desde la experiencia iberoamericana del aprendizaje-servicio”. La publicación pone en diálogo las propuestas de UNESCO sobre los futuros de la educación con experiencias desarrolladas en Iberoamérica, donde la solidaridad deja de ser solamente un contenido y se convierte en una pedagogía para abordar problemas concretos (May y Tapia, 2024).
La comunidad no puede ser tratada como una beneficiaria pasiva. Participa en la identificación del problema, aporta experiencia, cuestiona las propuestas y forma parte de la solución. En ese proceso, todos reciben y todos aprenden.
La sociedad accede a conocimientos y capacidades institucionales. El estudiante comprende mejor para qué sirve lo que está aprendiendo y desarrolla herramientas que difícilmente obtendría trabajando solo con casos teóricos. El docente conoce nuevas problemáticas, actualiza contenidos y revisa sus metodologías. La institución, por su parte, recibe aprendizajes que deben regresar al proceso formativo.
Lo descubierto en un proyecto, un consejo consultivo, un encuentro con empleadores o el trabajo con una comunidad debiera servir para revisar perfiles de egreso, programas, metodologías, recursos y prioridades institucionales. Ese regreso es una de las expresiones más concretas de la bidireccionalidad.
No basta con realizar una actividad y comprobar que las personas quedaron satisfechas. También debemos preguntarnos qué cambió después de esa experiencia, tanto en la sociedad como dentro de la institución.
En AIEP hemos tratado de avanzar en esa dirección. La misión institucional contempla explícitamente la vinculación con el medio y nuestra política la define como una interacción permanente, significativa y de mutuo beneficio con los actores del entorno. Su propósito es contribuir a la sociedad y, al mismo tiempo, enriquecer el proceso formativo y fortalecer la pertinencia de las carreras.
El modelo conecta la vinculación con la docencia y la innovación, distingue las contribuciones internas y externas y forma parte de un sistema formal de retroalimentación institucional.
Este enfoque obliga a dejar atrás la idea tradicional de extensión, entendida como una transferencia en un solo sentido desde la institución hacia la comunidad. Hoy hablamos de co-construcción, aprendizaje compartido, innovación, desarrollo territorial y retroalimentación a la docencia.
También debemos ampliar nuestra idea de territorio. Las experiencias online e híbridas permiten trabajar con organizaciones de otras regiones e incluso de otros países. El entorno significativo ya no depende únicamente de la cercanía geográfica. Puede construirse alrededor de una disciplina, una temática, una problemática o un desafío compartido.
La tecnología abre esa posibilidad, pero no reemplaza la relación. Una experiencia virtual también requiere diálogo, reciprocidad, acompañamiento y claridad sobre lo que cada parte aporta y recibe.
Por eso resulta llamativo que la vinculación con el medio no aparezca explícitamente en el informe de UNESCO-IESALC. No se trata de agregar un tema más a una lista. La vinculación atraviesa varias de las tendencias que el informe sí reconoce.
La empleabilidad, la equidad, la sostenibilidad, la inteligencia artificial y la calidad no pueden pensarse únicamente desde el interior de las instituciones. Todas requieren una relación permanente con las personas, los territorios y lo que ocurre fuera de las aulas.
La vinculación con el medio ya es una tendencia global, aunque cada sistema educativo la denomine y desarrolle de manera diferente. Reconocerla ayudaría a comprender algo simple: la educación superior mantiene su vigencia cuando aprende de la realidad tanto como contribuye a transformarla.
Referencias
*AIEP. (2023). Política y Modelo de Vinculación con el Medio.
*Farnell, T. (2020). Community engagement in higher education: Trends, practices and policies. Comisión Europea.
*May, Z. y Tapia, M. N. (2024). La solidaridad como futuro de la educación: perspectivas desde la experiencia iberoamericana del aprendizaje-servicio. UNESCO y CLAYSS.
*Music Tomicic, J. y Venegas Lillo, J. (2020). Vinculación con el medio: ampliando la mirada. AEQUALIS.
*UNESCO-IESALC. (2026). Informe mundial sobre tendencias de la educación superior: hacia una educación inclusiva, equitativa y de calidad en un panorama de movilidad internacional.