La educación superior ante la crisis del coronavirus: Enunciado para América Latina y a nivel global

Esta Declaración fue elaborada por el Grupo Cartagena, un colectivo de académicos, formuladores de políticas e investigadores en el que se discuten temas y desafíos que enfrenta la educación superior en América Latina.

El mundo nunca ha experimentado una pandemia como la de coronavirus (COVID-19). La globalización ha contribuido a la velocidad con la que el virus se ha propagado alrededor del planeta, en tanto que la tecnología ofrece muchas herramientas para responder a este reto. Aunque sin lugar a dudas superaremos este problema, ciertamente nunca podremos regresar a una situación “normal” como la habíamos concebido anteriormente.

Este no es el tiempo para posturas políticas o para el debate. Nuestra prioridad en todo el mundo debe ser cómo proteger nuestras comunidades, nuestras familias y a nosotros mismos; luchar contra la propagación del virus; y hacer todo lo que sea posible para mitigar el daño ocasionado. No sabemos cuánto tiempo perdurará esta crisis por lo que las instituciones deben actuar a la brevedad y con premura.

Todas las instituciones de educación superior tienen un rol de importancia crítica en esta crisis. Además de proveer importantes servicios, las universidades continúan siendo una fuente fundamental de investigación enfocada en producir soluciones a problemas como el que el mundo enfrenta, por lo que deben continuar siendo apoyadas y protegidas. Nuestras instituciones educativas deben estar involucradas, entre otras, en las siguientes tareas:

1. Las universidades que cuentan con escuelas de medicina y hospitales necesitan continuar funcionando. Usualmente los hospitales universitarios dan servicio a poblaciones de sectores desfavorecidos que de lo contrario no tendrían acceso a servicios médicos. Asimismo, las universidades que cuentan con dormitorios pueden ofrecer tales espacios a hospitales que se vean rebasados por la demanda de servicios. Las autoridades universitarias deben enfocarse en proteger al personal médico, asegurarles los recursos necesarios y hacer todo lo posible para mantener abiertas las instalaciones de salud de sus instituciones.

2. La salud de nuestros estudiantes, académicos y personal de apoyo se encuentra en riesgo. Para su propia seguridad cualquier persona cuya presencia no sea de importancia crítica para la seguridad y provisión de servicios esenciales de las instituciones, debe evitar concurrir a los campus universitarios para protegerles de una posible exposición al virus.

3. En el caso de instituciones de educación superior que tengan estudiantes internacionales, éstas deben asumir la responsabilidad por su seguridad y bienestar, especialmente en el caso de que tales estudiantes no estén en condiciones de regresar a sus países de origen.

4. Las instituciones deben ampliar su compromiso hacia la función de extensión y servicio a la comunidad para incluir a estudiantes cuyas necesidades de alimentación y albergue se hayan exacerbado debido al cierre de los campus universitarios.

5. Los planes académicos de millones de estudiantes en todo el mundo se han interrumpido debido a la crisis. No debemos y no podemos excusar a los estudiantes o profesores de las obligaciones que tendrían en condiciones normales. De momento la mejor opción es seguir ofreciendo clases en línea. Es cierto que pocos estudiantes, profesores o funcionarios universitarios estaban preparados para este cambio en lo que respecta a los medios para impartir los cursos, pero a nivel global, en general, todos están respondiendo a este importante reto. Continuar con el dictado de clases en línea es una opción que debemos ofrecer a nuestros estudiantes a pesar del reto que ello representa para los docentes y para el personal de apoyo institucional.

6. Las autoridades universitarias deben apoyar y monitorear los esfuerzos de los docentes. Por supuesto que la calidad variará en tanto que se da esta transición, pero afortunadamente hay una amplia variedad de materiales de soporte, tutoriales y servicios de apoyo disponibles en línea además de los que pueda haber en las mismas universidades. La curva de aprendizaje será pronunciada, pero la calidad mejorará con la experiencia, flexibilidad y disposición de ajustarse a las extraordinarias circunstancias del momento. En algunos países quizás será necesario contar con mecanismos más flexibles para evaluar la calidad.

7. Habrá expresiones de preocupación sobre las cualificaciones profesionales con tantas instituciones experimentando con nuevos métodos de impartición de clases. Esto es algo que también tendrá que ser atendido en su momento, pero no es razón suficiente para impedir la transición hacia el ofrecimiento de cursos en línea.

La inequidad ha sido siempre un desafío importante en la educación superior, pero es tal vez más evidente que nunca durante la crisis actual. El hecho de que la tecnología sea más asequible para algunos estudiantes o que algunos docentes estén más familiarizados con ella que otros no pueden ser razonamiento suficiente para limitar las opciones para el total de los estudiantes. Naturalmente que las instituciones deben emprender todos los esfuerzos posibles para ofrecer cursos por tantos medios como sea posible, ya sean teléfonos, tablets, computadoras, televisión, etc. con tal de maximizar el acceso al mayor número posible de estudiantes.

En el pasado, la mayoría de las instituciones han actuado con lentitud en aprovechar el potencial de las nuevas tecnologías. Si se hubiese tenido una mayor apertura y flexibilidad al respecto, tal vez la transición hubiese sido menos agobiante. Mirando hacia el futuro, la educación superior seguramente no será la misma que prevalecía antes de la pandemia. Ciertamente la educación virtual se convertirá en un medio de mayor importancia a partir de ahora.

No hay respuestas perfectas ante la emergencia. Si nos retrasamos en la acción en tanto que revisamos estatutos, investigamos sobre las mejores prácticas en la materia o esperamos a que la gente se adapte a la enseñanza por internet, estaremos perdiendo un tiempo valioso. Debemos ofrecer opciones viables en tanto que nos adaptamos a una nueva realidad tanto como podamos. Estamos en una situación que podría describirse bien por la metáfora de que “hay que reparar la bicicleta mientras vamos en ella”.

Los científicos han estado prediciendo desde hace un buen tiempo que una pandemia era inevitable aunque no han tenido recursos financieros suficientes a su alcance para desarrollar soluciones. Muchos políticos han optado por ignorar tales llamados de alerta. Es cierto que la política no ha causado esta crisis pero es evidente que los políticos han contribuido a crear condiciones que propiciaron que hoy no estemos debidamente preparados.

El enfoque de nuestras instituciones debe centrarse en la salud pública y en lo que podamos saber de los investigadores a medida en que ellos van aprendiendo más acerca del virus. El liderazgo de las instituciones debe hacer todo lo posible para apoyar a nuestros investigadores y académicos en la búsqueda de soluciones. Los políticos deben asumir un liderazgo más activo apoyando a todas las instituciones de educación superior en la búsqueda de los mejores resultados para nuestros países. Distraernos por agendas políticas individuales, locales o nacionales, es un riesgo para todos que no podemos darnos el lujo de tener.

Firman,

El Grupo de Cartagena:

Raúl Atria

Vicedecano, Facultad de Ciencias Sociales

Universidad de Chile.

 

Jorge Balan

New York, USA

 

Elizabeth Balbachevsky

Associate Professor, Department of Political Science, University of São Paulo (USP)

Director, Center for Public Policy Research, University of São Paulo (NUPPs/USP)

Brasil

 

Andrés Bernasconi

Profesor de Educación, Pontificia Universidad Católica de Chile

Santiago, Chile

 

Gerardo Blanco

Associate Professor, Center for International Higher Education

Boston College

USA

 

Javier Botero Álvarez

Consultant

Colombia

 

José Joaquín Brunner

Director Cátedra UNESCO de Políticas Comparadas de Educación Superior

Centro de Políticas Comparadas de Educación (CPCE)

Universidad Diego Portales

Santiago, Chile

 

Hans de Wit

Director Center for International Higher Education

Boston College

USA

 

Ana Fanelli

Investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas

(CONICET) en el Centro de Estudios de Estado y Sociedad (CEDES)

Buenos Aires, Argentina

 

Jocelyne Gacel-Avila

Associate Dean for Social Sciences and Humanities, Researcher

University of Guadalajara

México

 

Kelly Henao

Asociación Columbus - Francia

Investigadora - Centro de Internacionalización de la Educación –

Universidad de Groningen

Colombia

 

Marcelo Knobel

Rector

University of Campinas (Unicamp)

Brazil

 

María José Lemaitre

Executive Director, CINDA

Santiago, Chile

 

Alma Maldonado-Maldonado

Investigadora

Departamento de Investigaciones Educativas (DIE-CINVESTAV)

México

 

Salvador Malo

Director

Aseguramiento de la Calidad en la Educación y el Trabajo (ACET)

Ciudad de México

 

Francisco Marmolejo

Education Advisor

Qatar Foundation

 

Mónica Marquina

Investigadora CONICET, UNTREF

Profesora Universidad de Buenos Aires

Argentina

 

Carlos Marquis

Investigador. Universidad de San Martín (UNSAM)

Consultor en Educación Superior

Buenos Aires, Argentina.

 

Iván Francisco Pacheco

Consultant in Higher Education

Research Associate, Center for International Higher Education, Boston College

USA

 

Marcelo Rabossi

Profesor de Educación, Universidad Torcuato Di Tella

Buenos Aires, Argentina

 

Alberto Roa

Rector

Universidad Tecnológica de Bolívar

Cartagena, Colombia

 

Liz Reisberg

Consultant in Higher Education

Research Associate, Center for International Higher Education, Boston College

USA

 

Jamil Salmi

Emeritus professor of higher education policy

Centro de Políticas Comparadas de Educación (CPCE), Universidad Diego Portales

Research Fellow, Center for International Higher Education, Boston College

 

Dante Salto

Assistant Professor, University of Wisconsin-Milwaukee

USA

 

Daniel Samoilovich

Director Ejecutivo, Asociación Columbus

Paris and Geneva

 

Simon Schwartzman

Academia Brasileira de Ciências

Brasil

 

Lina Uribe-Correa

Rectora

Fundación Universitaria Konrad Lorenz

Colombia

 

Jeannette Vélez R

CEO

Glocal Actions and Solutions GLOCCALS

Colombia