Boletín de docencia número 3-2021: La docencia en permanentes procesos de adaptación
septiembre 21, 2021

La proximidad de la primavera ha traído buenas noticias a los países de Sudamérica en lo que refiere a la pandemia del coronavirus. Al momento de escribir esta editorial, existe una observación mundial sobre el rápido descenso en los casos positivos en toda la región, como lo señala la edición del New York Times del 5 de septiembre. Los principales factores que han permitido explicar este positivo fenómeno son el fuerte aumento de la vacunación y la mantención de las medidas de cuidado, lo que, por ahora, nos permite observar con distancia las alzas de casos que se ven, por ejemplo, en Europa y Estados Unidos.

En esa línea, y ya en el contexto nacional, este nuevo escenario sanitario ha llevado a que las instituciones de educación superior aborden con decisión la necesidad de retomar las actividades docentes presenciales, lo que también ha sido impulsado por las autoridades gubernamentales, que han puesto especial énfasis en la salud mental y la necesidad de interacción como elementos a cautelar y cuidar en las nuevas cohortes de estudiantes.

No cabe duda que volver a las actividades presenciales va a ser más difícil de lo que fue la transición a las actividades remotas. Los miembros de las comunidades educativas han adaptado sus rutinas, formas de trabajo y metodologías a una modalidad online, en un proceso que fue acelerado e incrementalmente adaptativo, pero al que ya nos habíamos adaptado. La transición será sin duda menos acelerada, pero requerirá un mayor grado de adaptación, ya que debe considerar en todo momento la convivencia en un entorno con restricciones sanitarias, de aforos y de movilidad y el aprendizaje de una nueva modalidad de docencia en la forma de las clases híbridas. Al igual que en la transición de lo presencial a lo remoto, también deberemos prestar mucha atención a los impactos que las acciones institucionales puedan tener en la situación de cada estudiante, en el marco del compromiso del sistema de educación superior con una formación equitativa e inclusiva.

En este contexto, hemos querido dedicar esta edición a lo que sucede una vez que la docencia presencial empieza a formar parte, nuevamente, de las actividades regulares. Hemos incluido artículos que revisan cómo se espera que cambiarán las clases en educación superior en estos momentos de la pandemia y después, cómo la convivencia de presencialidad y restricciones sanitarias afectan el proceso de enseñanza y aprendizaje, cómo evitar volver a algunas rutinas nocivas que la pandemia nos ha ayudado a desterrar, el uso de más herramientas digitales para potenciar el involucramiento de los estudiantes, la preparación de las próximas fases de la docencia híbrida y el nuevo rol de los campus.También hemos incluido algunos ejemplos de planificaciones de destacadas instituciones latinoamericanas que buscan transmitir a sus comunidades la necesidad de retornar a sus espacios presenciales. Y algo para reflexionar: si analizamos a los autores, verificamos diversos conceptos de lo que es la educación superior y hasta del sentido de una clase.

Esperamos que estas lecturas sirvan como fuente de inspiración o de aliciente para los esfuerzos que los/as integrantes de las distintas comunidades educativas están realizando para adaptarse a esta nueva realidad.