FORMACIÓN TÉCNICO PROFESIONAL

Vinculación con el medio: Pasos para una implementación en el sector técnico profesional

Andrés Pumarino, el 26 de mayo de 2021 - 23:56 hrs.


Uno de los desafíos que ha impuesto la Ley 21.091 sobre educación superior ha sido la necesidad de implementar un sistema de vinculación con el medio que cumpla con las exigencias de definir la formación técnico profesional como “[…] todo proceso de enseñanza de carácter formal y no formal, que contemple el estudio de las tecnologías y las ciencias relacionadas, el desarrollo de aptitudes, competencias, habilidades y conocimientos relacionados con ocupaciones en diversos sectores económicos. Deberá promover el aprendizaje permanente de las personas y su integración en la sociedad” (art. 15). El aprendizaje permanente y la integración en la sociedad son elementos relevantes en esta definición, y son elementos que no sólo se alcanza en virtud del modelo educativo de la formación técnico profesional, sino que también a través de la vinculación con su entorno.

Este no es el único cambio que considerar al respecto, dado que la misma Ley, en su articulo 81, modifica la legislación anterior respecto al Sistema de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior (Ley 20.129) estableciendo que “Las instituciones de educación superior deberán acreditarse en las dimensiones de docencia y resultados del proceso de formación; gestión estratégica y recursos institucionales; aseguramiento interno de la calidad y vinculación con el medio”[1]. Con ello, la dimensión de vinculación con el medio aparece como un elemento obligatorio en el aseguramiento de calidad; con la notoriedad de que este constituye un ámbito nuevo para muchas instituciones de educación superior, las que han enfrentado el desafío de fijar procesos adecuados para hacer frente a este nuevo requerimiento legal.

La pregunta que surge entonces es por dónde partir con la vinculación con el medio. La misma Ley de Educación Superior entrega nociones sobre el alcance de este punto, al señalar que “La institución de educación superior debe contar con políticas y mecanismos sistemáticos de vinculación bidireccional con su entorno significativo local, nacional e internacional, y con otras instituciones de educación superior, que aseguren resultados de calidad. Asimismo, deberán incorporarse mecanismos de evaluación de la pertinencia e impacto de las acciones ejecutadas, e indicadores que reflejen los aportes de la institución al desarrollo sustentable de la región y del país” (art. 18). 

De este modo, las instituciones deben trabajar en un conjunto de procesos que podemos identificar por niveles:

El primer nivel de trabajo es la definición y elaboración de una política de vinculación con el medio.  Para ello es indispensable un levantamiento de información que identifique actores claves y expectativas en el entorno de la institución de manera bidireccional, a través de la identificación de las actividades, tales como prácticas, articulación entre instituciones y proyectos colaborativos. A través de ellas se manifiesta la vinculación con el entorno y lo anterior involucra actividades y procesos.

Es importante considerar la identificación de los actores, pero deben ser los actores significativos y relevantes tal como dice la ley. Por ejemplo, en el sector público: Seremi de Educación, Economía o Trabajo; en el sector educacional: liceos estratégicos de EMTP (Enseñanza Media Técnico Profesional), sectores productivos que definen el campo laboral de los estudiantes del CFT o IP; y en el entorno social, identificar la interacción con la comunidad local para detectar oportunidades de trabajo y proyectos colaborativos, entre otros. Actores relevantes pueden ser, por ejemplo, las municipalidades o asociaciones de Pymes comunales o regionales.

Un siguiente nivel, más profundo, es la gestión estratégica y aseguramiento de la calidad. Es aquí donde se inserta la gestión estratégica y el control de gestión de las actividades y de los propósitos de la Vinculación con el Medio. Ello apunta al aseguramiento de la calidad a través de la implementación de la política, con métricas, objetivos y régimen de control; elementos relevantes para generar acciones conducentes a la construcción de mecanismos de trazabilidad de las acciones desarrolladas institucionalmente.

Un último nivel lo constituye la operacionalización de actividades y procesos, a través del desarrollo y construcción de instrumentos de operación de estas: convenios, alianzas, procedimientos, protocolos; todos ellos componentes del aseguramiento de la calidad del CFT o IP.

Implementar cada nivel, significa alinear la estrategia institucional con los equipos involucrados y en la implementación de acciones tendientes lograr el objetivo requerido, tanto en la ley como en el Plan de Desarrollo Institucional. Es a través de ello que la vinculación con el medio trasciende el espacio de rendición de cuentas para transformarse en un espacio de creación de valor para las instituciones y su entorno, que siempre debe velar por mantener una bidireccionalidad que beneficie tanto a la comunidad como a la institución y también a los alumnos.

[1] El artículo 81 de la Ley 21.091 reemplaza el artículo 17 de la ley 20.129, incorporando el párrafo citado en su inciso 3°.