ASEGURAMIENTO DE LA CALIDAD

Retorno “Paso a Paso” en Educación Superior

José Julio León, Fernanda Valdés, el 27 de julio de 2020 - 04:17 hrs.


Hasta ahora, las instituciones de educación superior (IES) han respondido, dentro de sus posibilidades, ante la emergencia COVID_19, tanto en el frente sanitario (flexibilidad para teletrabajo) como en el formativo (ajuste de calendarios, continuidad de actividades formativas por medio de clases online, habilitación de recursos tecnológicos y bibliografía digital, capacitación de académicos y estudiantes). Incluso contribuyendo desde la gestión y las disciplinas a mitigar los efectos de la pandemia, procurando asegurar la fuente laboral de sus colaboradores y dar apoyo en conectividad y socioemocional a la comunidad educativa. No es poco.

La Superintendencia de Educación Superior definió inicialmente la pandemia como “fuerza mayor”, dando cobertura jurídica al cambio de formato adoptado (de modo transitorio), coherente con la autonomía académica de las IES. Más tarde definió un plan de fiscalización a 45 IES (15 universidades, 15 IP y 15 CFT) sobre la base de un índice de reclamos estudiantiles, que han aumentado en el período, para verificar que se estaba cumpliendo, de modo equivalente, el servicio comprometido.

La Subsecretaría de Educación Superior ha adoptado importantes medidas de flexibilización de los plazos y criterios para el otorgamiento de ayudas estudiantiles de acuerdo al contexto que vivimos. Respecto al “Retorno” ha entregado lineamientos generales (“recomendaciones de actuación”) para la realización de actividades presenciales en el contexto de la pandemia, que deberán complementarse con las medidas que adopte la autoridad sanitaria. Se desprenden de allí deberes de capacitación (a académicos y funcionarios); de información, señalética y control del cumplimiento de medidas de prevención y distancia social; de asegurar higiene y aseo de las instalaciones, y adquirir en cantidad suficiente implementos de aseo y cuidado personal; de reprogramaciones académicas y horarios diferidos, de modo de no saturar el transporte público en horas punta y evitar aglomeraciones en las salas y en las sedes. El instructivo reconoce que en IES multi-sedes el plan retorno puede ser heterogéneo, según las condiciones sanitarias en cada región.

La Comisión Nacional de Acreditación (CNA) extendió los plazos para ingresar informes de autoevaluación y eventualmente prorrogar acreditaciones vigentes. Inició también un plan piloto de acreditaciones de programas de posgrado –voluntario para las IES- en formato de visita no presencial. Cuando ya hay consenso en que el retorno se iniciará no antes de mediados del segundo semestre, con las prevenciones señaladas, las medidas hasta ahora adoptadas por la agencia parecen insuficientes. Existe preocupación por que las visitas institucionales terminen postergándose por largo tiempo, repercutiendo en la política del sector y la gestión de las IES. Faltan señales a las IES que inician sus procesos de acreditación este año y, sobre todo, respecto a nuevas formas de pensar estos procesos de aseguramiento de la calidad, considerando que los plazos para informar e implementar el nuevo modelo de acreditación institucional integral comienzan a estrecharse.

Las IES deben prepararse con anticipación para la reanudación gradual de las clases presenciales, comunicando con claridad a toda la comunidad académica la programación de actividades y medidas de cuidado personal y prevención, dando seguridades tanto administrativas como académicas. La reanudación gradual de las actividades presenciales de las IES significará un problema de coordinación mayor que el que supuso pasar a clases online. Algunas carreras o asignaturas teóricas en ellas seguirán desarrollándose online. El retorno, cuando ocurra, tendrá prioridades: estudiantes de primer año, cursos prácticos y aquellos estudiantes que se encuentran próximos a la titulación. Habrá que combinar clases presenciales con la modalidad implementada en el primer semestre, con clases sincrónicas y asincrónicas (grabadas), diferir horarios, trabajar en general en cursos/grupos más pequeños, atender la casuística de estudiantes con dificultades de conectividad, estudiantes que trabajan, estudiantes contagiados o que sean “contacto estrecho”, estudiantes que requieren apoyo académico especializado, etc. Todo ello, cumpliendo las directrices sanitarias y previniendo una “segunda ola” de contagios.

El retorno, como ha sugerido el IESALC (2020), debe verse como una oportunidad para “rediseñar los procesos de enseñanza y aprendizaje, sacando partido de las lecciones que el uso intensivo de la tecnología haya podido conllevar, prestando especial atención a la equidad y la inclusión”.

Es el momento para que las IES y los organismos públicos que integran el Sistema Nacional de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior (SINACES), en un esfuerzo conjunto, piensen en la educación superior del futuro, y converjan adoptando medidas claras y suficientemente flexibles para estos tiempos apremiantes. Que permitan que el sistema de educación superior tome un renovado impulso, sustentado en la autonomía responsable de las IES (con accountability), diversidad de proyectos educativos, adecuadas políticas públicas y la debida coordinación de las agencias estatales.