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No olvidar, nuestra economía está ahí y no anda bien y empeorará con el conflicto internacional

Víctor Salas, el 07 de marzo de 2022 - 18:09 hrs.


(Víctor Salas, Académico, Observatorio OPPES-USACH, Departamento de Economía Universidad de Santiago de Chile).- Está claro que este año la inflación en Chile seguirá en altos niveles, del orden el 7 al 9%, anualizada y que, si eso ocurre, entonces estaremos enfrentados a una fuerte acción del Banco Central de Chile, que sin duda alguna y siguiendo su conducta de los últimos años, aumentará la Tasa de Política Monetaria, TPM, para contener, a como dé lugar, las presiones inflacionarias. Así lo ha hecho. Frente al alto aumento mensual (1,2%) del IPC de septiembre 2021, en octubre subió en 1,25 puntos porcentuales la TPM, llevándola hasta 2,75% y, como los precios siguieron aumentando fuerte, en diciembre sube la tasa de referencia a 4,0% y, en enero 2022, a 5,5%.

El aumento de la TPM y el correspondiente retiro de la liquidez actual, se traducirá en un aumento de la tasa de interés de la economía, que reduce la Demanda Interna privada (Consumo e Inversión), así la fuerza de este aumento de la tasa de interés significará un ajuste a la baja en la expansión de la actividad económica y, dependiendo de lo que llegue a aumentar la TPM, y cuanto éste haga subir la tasa de interés del mercado, podría iniciar una contracción durante el año. Todo esto se reflejará finalmente, a lo menos en la mantención de la tasa de desempleo, entre 7,5 y 8,5% en el año.

Sabemos que las presiones inflacionarias en el país estarán asociadas, este año, como también lo sostienen agencias internacionales, principalmente con factores externos. Los precios están subiendo a nivel internacional. El FMI estima 3,9 % (+1,6 puntos) para este año en las economías avanzadas y 5,9 % (+1 punto) en las economías emergentes y en desarrollo y para la región proyecta un 7,8% este año. En particular, el conflicto latente entre Rusia y Ucrania provoca aumento del precio del petróleo de 9,3% en el último de este largo conflicto (el WTI, que usa Chile, sube desde 84,48 dólares el barril el 24 de enero a 92,34 dólares el 22 de febrero) y mientras persista su latencia presionará al alza, solo el término del conflicto retornará a la normalidad los precios del petróleo. Demás está decir que ese aumento se traduce en aumento de los costos de los productores y éstos buscarán traspasarlos a los consumidores, generando mayores presiones inflacionarias internas.

El tipo de cambio se mantiene fluctuando sobre niveles de 800 pesos por dólar y los aumentos de precios del petróleo y otras importaciones que hacemos (autos nuevos, artículos electrónicos, trigo, leche, carne y otros alimentos), lo hacen subir aún más o lo mantienen en un alto nivel, presionando a los precios internos. El especial factor político que vive Chile, afecta al tipo de cambio (nuevo gobierno y resultados de la Constituyente), lo que aumenta el flujo de salida de capitales e influye en el aumento del tipo de cambio y claro en las presiones inflacionarias.

Nuestro principal problema económico es la inflación, pero al tratar de resolverlo podemos afectar el crecimiento, otro gran problema nuestro, sin el cual no lograremos el bienestar que deseamos.