Políticas Públicas

La universidad pública en tiempos de crisis

Alejandra Contreras, el 23 de abril de 2020 - 00:03 hrs.


Durante años las universidades estatales en Chile han solicitado, e incluso reclamado, ser reconocidas como entidades públicas integrantes del Estado y, como tales, con derechos y obligaciones distintos a los que corresponde a las instituciones de educación superior de carácter privado. Erróneamente, esta demanda ha sido leída solo como una exigencia de las universidades por mayores recursos o por un trato privilegiado que para muchos resulta injusto e injustificado.

Sin perjuicio de la necesidad de avanzar en una discusión seria respecto del modelo de financiamiento de la educación superior y, especialmente de las instituciones públicas que forman parte del sistema, las universidades estatales han planteado que esta necesidad de ser reconocidas efectivamente como entidades públicas, tiene más que ver con su rol, con la misión que deben cumplir en nuestro país, y cómo ésta las diferencia y distingue del resto de las instituciones de educación superior.

Un avance histórico en esa dirección, lo constituye la dictación de la Ley 21.094, de universidades estatales, que reconoce la particularidad de estas instituciones y define el rol que a ellas les corresponde en la sociedad, señalando que “como rasgo propio y distintivo de su misión, dichas instituciones deben contribuir a satisfacer las necesidades e intereses generales de la sociedad, colaborando, como parte integrante del Estado, en todas aquellas políticas, planes y programas que propendan al desarrollo cultural, social, territorial, artístico, científico, tecnológico, económico y sustentable del país, a nivel nacional y regional…”

Los tiempos de crisis que en estos días vivimos, nos entregan una oportunidad perfecta para entender con claridad a qué se han referido las universidades estatales durante estos años de reivindicación respecto de su esencia y misión.

Tal como hemos podido observar, especialmente a través de la información de prensa, estas universidades han asumido un rol preponderante en el desarrollo de acciones encaminadas a hacer frente a los desafíos del Covid-19, información que, sin embargo, no es suficiente para dimensionar a cabalidad el alcance de las acciones desarrolladas.

Las universidades estatales han desarrollado más de 30 tipos de iniciativas distintas, orientadas a la prevención, diagnóstico, tratamiento y apoyo durante la epidemia del SARS-COV2, las cuales han sido multiplicadas y replicadas en todas las regiones del país. Estas iniciativas corresponden a una amplia gama de actividades que van desde la elaboración de cursos e instructivos de prevención y adopción de medidas de seguridad sanitaria, hasta la disponibilidad de los hospitales clínicos universitarios para la atención directa de casos.

En este amplio espectro, es necesario destacar la labor de diagnóstico que desarrollan a lo menos 10 universidades estatales a través de sus laboratorios y personal calificado en el análisis de muestras, la elaboración de mascarillas y protectores faciales, en 13 universidades, la participación de sus rectores en las mesas sociales Covid-19 a lo largo de todo el país, la implementación de encuestas y plataformas big-data para el seguimiento de síntomas y contagios, las acciones de investigación y análisis de información proveniente de países asiáticos y europeos, la elaboración de un Plan de Salud Mental en tiempo de Pandemia,  hasta el descubrimiento de un nuevo método de diagnóstico -más rápido y de menor costo- en el que está trabajando la Universidad de Talca. Finalmente, de la máxima importancia son los avances logrados por 5 universidades estatales en la fabricación de prototipos funcionales de ventiladores mecánicos, que, una vez validados por la autoridad sanitaria, permitirán la fabricación nacional de un equipamiento esencial para salvar la vida de muchas chilenas y chilenos.

No podemos desconocer que también existen múltiples instituciones de carácter privado que se encuentran realizando esfuerzos similares y contribuyendo desde sus saberes y capacidades a la lucha contra la pandemia; sin embargo, existe en esto una única gran diferencia: para las universidades estatales esto no es una opción, ellas se encuentran obligadas -por la misión intrínseca que las sostiene, y ahora también por la ley- a trabajar destinando una parte importante de sus recursos y del esfuerzo de sus comunidades, a la construcción de un mejor país y una mejor sociedad. En estos tiempos de crisis, las universidades estatales son un bien nacional a través del cual lo público se pone al servicio de Chile.