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La Educación Superior Chilena ante el debate constituyente

Dr. Juan Manuel Zolezzi, el 13 de julio de 2021 - 21:47 hrs.


Desde su creación, las instituciones de educación superior en Chile han tenido un rol preponderante en los grandes acontecimientos del país. De norte a sur en nuestro territorio, han sido parte de los cambios sociales, han celebrado las grandes hazañas de nuestra patria y han colaborado con la población frente a desastres naturales, por mencionar solo algunos ejemplos.

A través de sus aulas y laboratorios, nuestros centros de estudio forman profesionales, generan innovación y desarrollan investigación clave para el avance de nuestra sociedad.

Sin embargo, estas entidades creadoras y divulgadoras de conocimiento hoy se encuentran en un momento distinto a cualquier otro: nuestro país se apresta a iniciar la construcción de una nueva constitución política que, por primera vez, será redactada por una convención electa, democráticamente, por la propia ciudadanía.

Las y los 155 integrantes de la convención constituyente tendrán la misión de proponer las nuevas normas fundamentales que orientarán al Chile del mañana en temas como la forma de gobierno y el rol del Estado en áreas como la salud, la educación, el trabajo o el medioambiente.

En este contexto definitorio, diversas instituciones de educación superior han decidido seguir colaborando para enriquecer el debate social, a través de actividades como conversatorios, seminarios, publicaciones relacionadas a la nueva constitución e incluso algunas con representantes de sus comunidades electos para integrar la convención.

Desde la Universidad de Santiago de Chile, en específico, hemos lanzado la iniciativa “Usach Constituyente” mediante la cual ofrecemos, de manera pública y gratuita, todo el conocimiento de la comunidad universitaria para aportar y nutrir la conversación colectiva en torno a la nueva carta magna.

Una vez más, las instituciones de educación superior dirán presente en un momento de cardinal relevancia y asumirán su compromiso con la discusión cívica, compartiendo sus saberes desde las disciplinas más diversas.

Confiamos en que un debate plural, basado en el conocimiento científico y que incorpore las miradas más amplias, dará como fruto un basamento sólido y fecundo sobre el cual se establecerán las leyes que guíen a Chile al desarrollo.

Esperamos, además, que la educación superior sea considerada en el debate al interior de la Convención Constitucional como uno de los pilares centrales para el progreso del país. Para ello, la educación superior pública de calidad, inclusiva y gratuita, debiese estar consagrada en la constitución como un derecho social.

Si un elemento tienen en común las sociedades más avanzadas del mundo, es su alta valoración de la educación como motor de desarrollo, no solo para fomentar la productividad desde el punto de vista económico, sino como alimento para el alma y para el bienestar de sus ciudadanos y ciudadanas.

Un país con un sistema educativo sólido, de excelencia y equitativo, inevitablemente avanzará también a generar comunidades más respetuosas, entornos más seguros, conscientes de la importancia del medioambiente. En definitiva, sociedades mejor preparadas para los desafíos del siglo XXI.

La próxima constitución chilena tendrá su origen en un anhelo que fue expresado masivamente en las calles, pero también, de manera institucional, a través del voto democrático. Este nuevo texto será redactado de manera paritaria -característica inédita en el mundo- y también considerará la participación de los pueblos originarios.

Nuestra esperanza es que estas positivas señales de inclusión, sean una muestra de cómo serán adoptadas las decisiones de aquí en adelante en nuestro país: contemplando las diferentes miradas, basándose en el conocimiento y las ciencias, sin exclusiones, considerando el aporte que pueden hacer las instituciones de educación superior.