FORMACIÓN TÉCNICO PROFESIONAL

Del enfoque de competencias al enfoque de capacidades

Jorge Espinoza, Tomás Díaz, el 08 de junio de 2022 - 23:37 hrs.


Jorge Espinoza, Vicerrector Académico CFT ENAC;Unidad de formación técnico profesional AEQUALIS 
/Tomás Díaz,Director de Docencia CFT ENAC; Unidad de formación técnico profesional AEQUALIS

Como nos enseñó Thomas Kuhn en su célebre libro “La estructura de las revoluciones científicas”, cada cierto tiempo evidencia nueva cuestiona la existencia del paradigma dominante, demostrando algunas dificultades para resolver los problemas del presente. Esto nos ayuda a comprender lo que parece estar sucediendo en Educación Superior Técnico Profesional (ESTP). Diferentes actores y organismos nacionales e internacionales, están elaborando un discurso que supone un cuestionamiento a las imágenes habituales que se tienen de esta modalidad de formación.

Por bastante tiempo la ESTP ha sido vista como una modalidad cuyo fin exclusivo es la formación de competencias para la empleabilidad y la productividad de las organizaciones del sector productivo y servicios. Dicha premisa parece estar siendo re examinada a la luz de un nuevo discurso sobre la persona del estudiante y el desarrollo de sus capacidades. Estas visiones representan respectivamente dos agendas cuyos orígenes tienen autores relativamente claros: la agenda del modelo de capital humano que surge de las ideas originales de Gary Becker y Thomas Schultz en los años 60, y la del modelo de desarrollo de capacidades que surge de las ideas de Amartya Sen en los 90.

En términos muy sintéticos, el paradigma de desarrollo de capacidades vuelve a poner al centro el valor intrínseco de la educación para los seres humanos. Desde ese punto de vista, en coherencia con los planteamientos de Sen, la ESTP debiera ocuparse de cómo aportar a la expansión de las libertades que deben tener las personas. Libertades que les permitan definir y conducir sus proyectos de vida en el sentido que a ellas les parezca valioso.

Bajo esta perspectiva se volverían centrales nuevos conceptos tales como agencia y multidimensionalidad. Nos comenzaríamos a acercar a otros conceptos para un entendimiento integral de las capacidades: el género, las aspiraciones de las personas y el concepto mismo de trabajo/labor. Finalmente, otros conceptos muy adheridos al discurso de la ESTP tales como los de empleabilidad y competencias implorarían ser resignificados a la luz de este nuevo paradigma.

La discusión se ha presentado en el mundo de la academia y ha permeado relatos de los organismos internacionales y de la visión de política pública de los países en sus sistemas técnico profesionales. Sin duda, al alero del aprendizaje a lo largo de la vida, las capacidades que las personas tengan para desarrollar sus proyectos se vuelve objetivo central de la ESTP. No obstante, esto podría ser también una invitación a actores del mundo académico de la ESTP para la reflexividad y el análisis crítico en diferentes niveles.

A nivel macro, gobernanza, agentes vinculados a políticas públicas y sistemas de aseguramiento de la calidad, podrían analizar los marcos con los que hoy determinamos qué es una ESTP valiosa a la luz de estas definiciones del paradigma de desarrollo de capacidades. A nivel meso, las instituciones de ESTP podrían reexaminar sus definiciones institucionales, sus modelos educativos y colaborar en la construcción de futuros diseños curriculares que respondan a los nuevos desafíos. A nivel micro, la docencia podría mirar la manera en que las prácticas pedagógicas determinan un sentido u otro, y sus implicancias relativas.

Un análisis reflexivo de este tipo podría sorprendernos. Ya se sabe, los discursos dominantes a veces no nos dejan ver aquellos eventos extraordinarios que acontecen por debajo del relato oficial. Quizá la alegría de sorprendernos de haber estado haciendo algo de desarrollo de capacidades en una historia oficial del modelo de capital humano. O quien sabe, de re descubrir en el modelo de competencias la potencialidad de las capacidades.