Los desafíos del subsecretario de educación superior

Proponer una mirada política que clarifique los objetivos próximos del gobierno en materia de educación superior y, a partir de ello, proyectar un trabajo colaborativo con todas las Instituciones de Educación Superior y las diversas organizaciones que pueden ayudar a enriquecer el debate, es el principal desafío del nuevo y primer subsecretario de Educación Superior. 

Más allá de la tarea impostergable de implementar los diversos componentes que deben operar a partir de la promulgación de la Ley 21.091, resulta clave que la autoridad que conduce nuestra educación superior articule y promueva el diálogo tan postergado entre nuestras instituciones 

Financiamiento, institucionalidad y aseguramiento de la calidad coparán la agenda. Por ello, la ley corta, que sin dudas ya se quedó “corta”, es una prioridad. Necesitamos certidumbres, le hace bien al sistema iniciar la mirada larga con claridad del corto plazo. La fecha de entrada en vigencia de los nuevos criterios y estándares está a la vuelta de la esquina. El inicio de este nuevo sistema debe ser recordado como un hito que proyecte y robustezca a la educación superior del país y, en consecuencia, debemos trabajar en conjunto para que no sea todo lo contrario.

Una vez despejado ello aparecerá un nuevo desafío en el horizonte: la fijación de aranceles. La calidad sin recursos es un sueño. Por ello resultará clave que el subsecretario conduzca este proceso mediante el diálogo constructivo y los mayores consensos técnicos posibles.

Calidad y recursos deben estar al servicio de un mejor proceso formativo. Pero la focalización del trabajo colaborativo no se agota solo en ello. No debemos olvidar que todas las Instituciones de Educación Superior y con mayor énfasis las universidades, deben, junto con lo anterior, seguir avanzando en otras áreas de su quehacer, como la investigación y la formación del capital humano avanzado que el país exige. En atención a ello, estimamos que la otra agenda, es decir, la articulación entre esta subsecretaría y el nuevo ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, debe abordar decididamente las vías de esta coordinación, lo que incluye la búsqueda de los recursos necesarios para llenar el gran vacío de ciencia, tecnología e innovación en nuestro país. Dicho en términos prácticos, Couve y Vargas deben llegar a ser una dupla que contribuya a superar las deficiencias en este campo. 

El Foro AEQUALIS estará presente en todas las discusiones y estudios que aporten y apoyen el proceso de fortalecimiento de la educación superior de nuestro país. Participar en forma plural y proyectar una mirada de futuro es lo que queremos aportar para que la instalación de la nueva subsecretaría de Educación Superior sea un hito en nuestro desarrollo como país.